Las buenas lluvias en el norte dieron más margen a los productores y atrasaron parte de la zafra forrajera, a diferencia de lo que ocurrió en el sur, donde la falta de agua aceleró la necesidad de sembrar verdeos. Jorge Kemayd, técnico de Gentos para Salto y parte del norte, dijo en Valor Agregado Norte por Radio Tabaré que la mayor disponibilidad de pasto permitió esperar, sobre todo en sistemas más extensivos.
Kemayd explicó que los sistemas con rotaciones agrícolas más ordenadas lograron avanzar temprano con los verdeos, pero en planteos más extensivos la mayor oferta de pasto permitió demorar decisiones. También señaló que pesó la incertidumbre inicial sobre si los buenos precios del ganado, especialmente del ternero, se iban a sostener.
“A medida que el mercado ganadero se mantuvo firme, la demanda comenzó a moverse con más claridad”, explicó. Sin embargo, el aumento de los fertilizantes impactó fuerte en los costos y llevó a algunos productores a postergar mejoras de campo o a ajustar las inversiones, agregó.
En ese escenario, la demanda se volcó principalmente hacia verdeos. Kemayd dijo que, en momentos de incertidumbre, el productor busca generar comida rápido y recuperar la inversión en ciclos más cortos. Esa tendencia se notó incluso en zonas como Paysandú, donde suele haber más área de pasturas perennes.
Dentro de los verdeos, el raigrás tuvo un papel importante, con mayor interés por materiales tetraploides e itálicos. La avena, en cambio, tuvo una zafra más corta. También crece en el norte el uso de cebadilla, una alternativa que se adapta bien a determinados suelos y puede aportar rapidez y resiembra.
