Uruguay transita uno de sus mayores inviernos agrícolas de los últimos años. Así lo describió Germán Bremermann, gerente comercial de Barraca Erro, quien ubicó el área de cultivos de invierno por encima de las 800.000 hectáreas, con la colza como gran protagonista: "entre 350.000 y 400.000 hectáreas", un crecimiento que desplazó en parte al trigo y, en alguna medida, también a la cebada.
El arranque fue casi óptimo. Las fechas de siembra se lograron en ventana y las implantaciones acompañaron: "en general fueron muy buenas, con un promedio por encima del 80% o 90%", apuntó. Ese buen comienzo, sin embargo, se topó en las últimas dos semanas con un exceso importante de lluvias, con suelos encharcados y un temporal todavía en curso.
Hasta el momento no hay afecciones importantes, pero Bremermann fue cauto: habrá que ver, en los lugares donde se acumuló más agua, si la falta de oxígeno en las raíces genera algún daño. Su lectura es que, salvo en las situaciones extremas, no deberían ser graves por el momento del ciclo, aunque "en alguna colza muy adelantada puede estar pegando un poco más". La clave ahora la pone el clima: si aparece tiempo soleado y fresco, la campaña sigue encaminada hacia una buena cosecha. "Falta mucho todavía", relativizó, en alusión a la floración, el llenado de grano y la cosecha que se juegan entre setiembre y noviembre, "pero lo importante es que estamos en carrera."
El repaso llegó unos días después de la Jornada Anual de Barraca Erro, que este año alcanzó su edición número 30, con más de 400 asistentes presenciales y una fuerte participación virtual. Bremermann destacó el hito de sostener durante tres décadas una actividad "viva y vigente", siempre atenta a las preocupaciones del empresario agrícola. El departamento de I+D volcó la información del último año y la proyectó hacia una próxima zafra en la que es altamente probable que no falte agua, con recomendaciones de fecha de siembra, grupo de madurez y materiales de mayor adaptación. La gran novedad fue el relanzamiento de la marca Illinois en Uruguay, junto a GDM (Grupo Don Mario).
La jornada sumó además una mirada sobre el manejo en un año Niño —prioridad en la fecha de siembra, nutrición a fondo (fósforo, potasio, zinc y azufre) y cuidado con enfermedades y plagas—, una mesa de intercambio entre empresarios centrada en la diversificación, la sinergia entre agricultura y ganadería y la incorporación del riego, y un cierre con la perspectiva de mercado de los distintos granos.
De cara al verano, Bremermann ve "mucho entusiasmo" por el maíz, sobre todo el de primera. Los barbechos ya se preparan —con algo de atraso por las lluvias— para sembrar en la primera quincena de setiembre; el tardío dependerá de las lluvias de diciembre y de plagas como la chicharrita en la zona norte. Sumando primera y segunda, el área de maíz podría acercarse a las 350.000 hectáreas. La soja, en tanto, aparece estabilizada en torno a 1,2 millones de hectáreas, con buena parte de segunda sobre rastrojo de colza: si la cosecha se da entre fines de octubre y comienzos de noviembre, habilita a sembrar "con fecha de primera". En síntesis, un verano muy similar al del año pasado —"un poquito más de maíz y un poquito menos de soja"—, siempre sujeto al clima y a que los precios internacionales se sostengan.
