La sequía, la humedad en cosecha y los precios deprimidos de soja y maíz golpearon a los productores de la zona de Tarariras en Colonia. Por otro lado, los cultivos de invierno arrancaron bien implantados.
El año agrícola de verano dejó un saldo negativo en la zona de Tarariras, departamento de Colonia. Darío Jorcín, productor agropecuario de la zona, describió un ciclo marcado por rindes muy dispares en soja, maíces que sufrieron la seca de enero y precios que no alcanzaron para compensar los costos. "Ha sido un año difícil, porque los rindes han sido tremendamente dispares", resumió en Valor Agregado.
Jorcín dijo que todavía aún hay soja sin cosechar por exceso de humedad. Las lluviznas de las últimas semanas impidieron trabajar con normalidad. Los rendimientos oscilaron entre 600 y 700 kilos en las peores chacras —algunas directamente abandonadas— y algo más de 2.000 kilos en las mejores, en general soja de segunda. “El precio tampoco acompañó: tras algunos momentos en que se pudo vender por encima de los 400 dólares, la tonelada cotizaba en torno a los 380 dólares. Con el rinde que tuvimos, ha sido malo", afirmó Jorcín.
Cultivos de invierno: buena implantación pero precios que preocupan
En el frente de invierno, entre el 80 y el 90% de la superficie ya se sembró, con las chacras de soja tardía como las últimas en definir destino —trigo o cebada, según Jorcín. La canola y la carinata —esta última con menos superficie que el año anterior— ya estaban terminadas de sembrar.
Los precios de las gramíneas, sin embargo, generan preocupación. La cebada llegó a cotizar entre 240 y 260 dólares la tonelada en algunas semanas, pero volvió a los 220. El trigo tuvo un año anterior muy complicado, con precios que en chacra no llegaban a los 170 dólares. "A estos precios necesitás muchísimos kilos, y no es fácil sacar todos los años 4.000 o 4.500 kilos de gramíneas", señaló.
Un negocio tirante que se defiende con la ganadería
El productor describió una situación económica ajustada: rentas altas, maquinaria ociosa y un año que no dejará buenas ganancias. "Es un año tirante, en que no vamos a hacer una buena base", reconoció.
La integración con la ganadería aparece como el principal amortiguador. Con la carne cerca de los 5 dólares el kilo y la leche a 40 centavos el litro, los granos que no encuentran precio en el mercado pasan a alimentar vacunos o tambos. "La cebada pasa a carne, el maíz pasa a carne o a leche, y ahí es donde más o menos te defiende un poco más la agricultura", explicó Jorcín.
