Federico Nolla, Gerente de Desarrollo de Producto de PGG Wrightson Seeds, analizó el cierre de 2024, un año marcado por un clima atípico que impactó tanto en la implantación como en el desarrollo de las pasturas. Este año comenzó con un otoño lluvioso que dejó acumulaciones de hasta 600 mm en algunas zonas en solo dos meses, seguido de bajas temperaturas históricas en invierno, lo que complicó la producción forrajera. Sin embargo, una primavera con condiciones ideales revirtió la situación y dejó un saldo positivo en cuanto a la disponibilidad de pasto y genera optimismo para los productores que buscan consolidar una recuperación en 2025.
El 2024 se caracterizó por un clima irregular que afectó la implantación y el desarrollo de pasturas. "Venimos de una zafra récord en 2023, impulsada por la necesidad de reponer las pasturas perennes diezmadas por las sequías previas. Sin embargo, este año fue atípico, con lluvias excesivas en otoño y bajas temperaturas en mayo y julio", explicó Nolla. Esto provocó una baja tasa de crecimiento en las pasturas durante el invierno y complicó la implantación de verdeos y praderas en gran parte del territorio.
A pesar de estos contratiempos, el panorama mejoró hacia la primavera. "Desde septiembre, el clima se normalizó y tuvimos una primavera soñada, con una producción de pasto por encima del promedio gracias a precipitaciones acompañadas de condiciones óptimas", destacó.
Con una primavera que dejó reservas de pasto superiores a las de años anteriores, Nolla enfatizó la importancia de cuidar las pasturas perennes en verano. "Recomendamos a los productores comenzar a utilizar los campos naturales reservados en primavera o incorporar pasturas específicas como achicorias, alfalfas o sorgos forrajeros. Esto permitirá que las pasturas perennes lleguen en buenas condiciones para el otoño, una época crítica por el déficit de forraje", detalló.
El 2025 se perfila con un horizonte favorable. "Llegamos al cierre del año con buen stock de pasto y precios firmes, lo que nos hace pensar que los productores seguirán apostando a la producción. Esperamos un año donde podamos instalar bien los verdeos y continuar recuperando las bases de pasturas perdidas por las sequías", proyectó el gerente de PGG.
Nolla subrayó que un manejo eficiente del pasto es clave para mejorar los márgenes de las empresas agropecuarias. "Aumentar la producción y utilizarla de manera eficaz genera un impacto directo en la rentabilidad", remarcó.
La combinación de pasturas y cultivos sigue siendo una fortaleza del sistema agropecuario uruguayo. En un contexto donde los precios de la soja están deprimidos, esta sinergia cobra aún más relevancia. "Hay áreas marginales para la soja que están retornando a pasturas perennes. En el litoral, por ejemplo, hemos visto un giro hacia sistemas mixtos que incluyen pasturas para carne, impulsados por los bajos precios de los commodities y el valor actual de la carne", concluyó.
