Columna de opinión de Soledad Almada.
Nací en Montevideo, prácticamente sin contacto con el medio rural, hasta que un día empecé la carrera de ingeniera agrónoma como "plan B”. Sí, como "plan B”, porque a los 18 años, habiendo empezado el primer semestre de Facultad de Ciencias, ya que mi sueño de toda la vida había sido ser bióloga, dejé porque no me sentía a gusto y no me lograba adaptar ni sentirme parte.
Tuvo que transcurrir todo ese año lectivo para que probara, al año siguiente, la única opción que entendí podia ser mi camino: entrar a la Facultad de Agronomía y salir siendo una feliz ingeniera agrónoma… ¡y así fue!, porque disfruté de esta carrera desde el día uno.
Ya fuera de facultad, las elecciones que fui tomando me hicieron venirme a vivir a Mercedes y, años más tarde, aventurarme al trabajo de ser asesora independiente y trabajar con productores principalmente agrícolas. Hoy es a esto a lo que me dedico.
Esta forma de trabajar, que para mi más que trabajo es un estilo de vida, me requiere hacer bastantes kilómetros por día, y andar por rutas y caminos vecinales es algo que se volvió costumbre, al igual que atravesar pueblos y poblados rurales.
Estos lugares han cambiado mi manera de ver la vida. Los ojos de capitalina aprendieron a apreciar otras maneras de vivir, llenas de otras costumbres que fueron cambiando las mías.
Hoy ya no puedo ver o vivir la vida como hace 10 años atrás, y tampoco lo quiero, he aprendido mucho y he crecido desde aquella Sole hasta hoy.
Enriquecer mi vida con costumbres y vivencias de otros, que han crecido y se han desarrollado en un medio tan distinto al mío, me llena de dicha y me hace sentir muy afortunada.
El medio en el que nos movemos nos impacta, nos transforma y según como interactuemos, podemos nosotros impactar en ese medio también y generar nuestro aporte.
Es por lo antes dicho que hoy, siendo socia de una consultora que va a cumplir dos años dentro de muy poquito, queremos y proyectamos devolver a este medio un poquito de todo lo que nos ha dado.
Soñamos con que nuestro aporte pueda ser desde extender conocimientos hacia productores y familias de la zona, estudiar y hacernos de herramientas para mejorar el impacto que generamos en el ambiente o crear algún proyecto con fines sociales para aportar nuestro granito de arena en alguna de estas comunidades por las que solemos pasar a diario gracias a nuestro trabajo, a nuestro estilo de vida.
Hay un concepto que me gusta mucho y trato de tener siempre presente, un trabajo es mucho más lindo cuando además trae consigo un propósito, porque de alguna manera lo jerarquiza, lo enaltece.
Para mí es muy importante el vínculo con el medio por el que transitamos, y creo firmemente que podemos aportar cosas buenas para ayudar a alguien más, como en algún momento alguien con intencion o sin saber, me ayudó a mí a ser una mejor versión.
