La falta de lluvias en el litoral oeste ya complican el rendimiento de los cultivos de verano. En la zona de Dolores, departamento de Soriano, para la soja de primera se proyectan pérdidas, mientras que el maíz muestra una caída comprado a las perspectivas que habían durante la siembra.
El productor agrícola y directivo de la Asociación Agro-Pecuaria de Dolores, Enrique Carlos Oyharzábal, señaló en Valor Agregado por Radio Carve que el verano volvió a instalar un escenario de estrés hídrico. Según detalló, en la zona las precipitaciones fueron muy pocas: diciembre culminó con 30 milímetros y enero con 35 milímetros y con altas temperaturas.
“En soja de primera ya estamos pagando peaje”, afirmó Oyharzábal, al tiempo que explicó que el cultivo perdió parte de su potencial. En las sojas de segunda, especialmente las más tardías, todavía existe margen de recuperación si se concretan lluvias en los próximos días, aunque advirtió que un febrero nuevamente seco sería “una catástrofe”. Con precios en torno a los US$ 370 por tonelada, el foco está puesto casi exclusivamente en el rendimiento.
Para el maíz la foto es distinta. Los cultivos bajo riego mantienen buen potencial, aunque con algunas restricciones en los sistemas de reposición de agua. En cambio, los maíces de secano tempranos muestran rendimientos estimados entre 4.000 y 6.500 kilos, mientras que los más tardíos presentan mayores pérdidas.
Oyharzábal remarcó que, si bien el área sembrada aumentó este año —sobre todo en maíces de primera—, los rendimientos en secano se redujeron drásticamente y muchos lotes fueron picados.
Al inicio de la zafra, los números se hicieron con un precio de referencia de US$ 200 por tonelada. Hoy, con un maíz importado que se ubica entre US$ 260 y US$ 270, el productor entiende que el cereal local debería defenderse “cómodamente por encima de los US$ 245 o US$ 250”, sobre todo en un contexto de firmeza del ganado y alta demanda interna.
