El mercado de granos atraviesa semanas de alta volatilidad y el precio de la soja volvió a estar en el centro, cuando alcanzó un nuevo pico US$ 370. Sin embargo, según Fernando Villamil, director de Agrosud, este repunte fue transitorio y responde más a factores externos que a una firmeza real de la demanda. Ajustes en la estimación de la producción estadounidense, sumados a declaraciones de Donald Trump en el marco de la negociación comercial con China, generaron un breve impulso que rápidamente se diluyó. “China no ha mostrado señales de retomar compras de soja a Estados Unidos y sigue concentrando en Brasil y Argentina; eso presiona a la baja los precios en Chicago”, agregó en diálogo con Valor Agrícola.
Villamil explicó que la suba de precios estuvo vinculada a un recorte de un millón de toneladas en la producción prevista por el USDA y a la expectativa de que se cierren compras chinas de soja americana. Por otro lado, la proximidad de una gran cosecha en Estados Unidos y la falta de avances concretos en las negociaciones llevaron a que los valores volvieran al entorno de los US$ 360.
De cara a la próxima campaña, Villamil señaló que los productores uruguayos mantendrían el área de soja, aunque se podría dar un incremento en el maíz y el girasol. “La soja tuvo rendimientos muy buenos este año, que ayudaron a mitigar la baja de precios, y eso sostiene el interés de los productores, pero el negocio ganadero y el consumo interno hacen del maíz una opción cada vez más atractiva”, sostuvo.
Respecto a la campaña de invierno, consideró que sigue siendo un pilar clave en la rotación. El trigo, con valores cercanos a US$ 200, logra cubrir costos con buenos rendimientos, aunque la presión de la cosecha en el hemisferio norte y la expectativa de una fuerte producción argentina plantean un escenario de precios débiles a corto plazo.
Más allá de la sobreoferta de granos, Villamil destacó que la gran variable es la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que genera cautela entre los compradores internacionales. “Se redujo la política de stocks y los importadores esperan a ver qué pasa. Esa indefinición es la que mantiene a los precios internacionales sin fuerza”, expresó.
