La Asociación Cultivadores de Arroz (ACA) renovó su directiva hace unos días y fue designando como presidente el ingeniero agrónomo Guillermo O’Brien, productor de Artigas y miembro de la gremial durante los últimos nueve años. En este contexto, O’Brien compartió sus perspectivas sobre el sector, que enfrenta tanto oportunidades como desafíos. Con un crecimiento del área a más de 182.000 hectáreas para la zafra 2024-2025, el arroz se posiciona en niveles históricos tras varios años de seca. Este incremento se explica, según el nuevo presidente de la ACA, por la recuperación de las reservas de agua y un precio récord en la zafra pasada, que alcanzó los US$ 17,15 por bolsa.
El escenario global también influye en la dinámica del sector. Las restricciones a la exportación de arroz impuestas por India generaron un aumento temporal en los precios internacionales que benefició a países como Uruguay. Sin embargo, la reciente reapertura del mercado indio y un Mercosur con una de las mayores áreas sembradas en años han frenado las ventas y presionado los precios a la baja.
“Hoy nos enfrentamos a un Mercosur que produce prácticamente un Uruguay adicional de exportación en comparación al año pasado”, destacó O’Brien. Esta sobreoferta podría impactar en la competitividad, pese al reconocimiento que tiene el arroz uruguayo por su calidad en mercados internacionales.
Paraguay se perfila como un competidor cada vez más relevante, con 220.000 hectáreas cultivadas y un horizonte de hasta 500.000 hectáreas potenciales. A esto se le suma la llegada del grupo Camil, propietario de Saman en Uruguay, conocido por su experiencia en el comercio y producción de arroz. Esta inversión podría también atraer a arroceros uruguayos que buscan costos más bajos.
“Paraguay tiene ventajas naturales, pero faltaba el liderazgo de una empresa que organizara los eslabones de la cadena. Camil podría generar oportunidades que incentivaran la inversión uruguaya allá”, sostuvo O’Brien.
En el plano local, los costos de producción, en energía y combustibles, siguen siendo una preocupación central. O’Brien señaló que, aunque los precios internacionales del arroz han aliviado el impacto, una baja podría volver insostenible el modelo actual. “Uruguay sigue siendo un país caro. Debemos buscar medidas que mejoren la competitividad del sector exportador”, afirmó.
El presidente de la ACA subrayó la importancia de desarrollar mercados que valoren la sostenibilidad y los procesos certificados, como Europa, para consolidar el crecimiento del arroz uruguayo.
Si bien el área cultivada ha crecido este año, su continuidad dependerá de las condiciones del mercado y el apoyo gubernamental. “En un sector saneado como el arroz, los productores tienen la capacidad de ajustar su área dependiendo de la rentabilidad. Si hay negocio, crecemos; si no, nos quedamos quietos”, concluyó O’Brien.
