En la última zafra el girasol superó por primera vez las 20.000 hectáreas sembradas en Uruguay, un salto que terminó de consolidar a un cultivo que hasta hace pocos años se miraba como una alternativa emergente dentro de la rotación de verano. De cara a la nueva campaña, con el precio en el eje de los US$ 430 por tonelada, desde Agrofuturo llegan con expectativas de sostener ese crecimiento, aunque la primavera que viene, con la posibilidad de un evento Niño de por medio, exige elegir bien los lotes.
Carlos Borghi, técnico de Agrofuturo en la zona norte del país, explicó en Valor Agregado Norte que la empresa maneja tres híbridos de girasol, todos de alto contenido de aceite oleico, con algunas diferencias entre sí en sanidad y ciclo. "Ya no es solo un cultivo emergente, sino que va a formar parte de la paleta de cultivos de verano de ahora en más", sostuvo.
El técnico remarcó que el buen desempeño del girasol responde tanto a una cuestión de precios como al rol que cumple dentro de la rotación. Se trata, señaló, de un cultivo que deja poco rastrojo, tiene un ciclo relativamente corto y se acopla bien a distintos esquemas productivos.
Consultado sobre el comportamiento del cultivo ante un escenario de lluvias por encima de lo normal, Borghi remarcó la importancia de elegir chacras con buen drenaje. La etapa crítica, indicó, es la implantación, donde la población lograda resulta determinante para el rendimiento final.
Una vez superada esa fase, el técnico dijo que salvo un evento desafortunado, el cultivo "toleraría bien el tema de la lluvia". A eso se suma otra ventaja frente a alternativas como la soja o el sorgo: al apronta más rápido, permite liberar antes las chacras de cara al ciclo de invierno. Borghi remarcó que todavía resta ver cómo evoluciona el clima en el segundo semestre, pero se mostró optimista respecto al desempeño que puede tener el girasol en la zona.
