Las lluvias de los últimos días en el norte del país y principalmente en Paysandú llegaron justas para recuperar gran parte de los cultivos de verano. Según destacó Luis Simean, gerente de la filial local de Copagran, el agua llegó “en un momento crítico” y permitió disminuir las pérdidas de rendimiento que ya comenzaban a notarse.
En girasol ya inició la cosecha en zonas como Las Delicias y Quebracho, con rindes de entre 1.500 y 2.000 kilos por hectárea, sostuvo Simean en dialogo con Valor Agregado Norte. Más allá que la falta de agua en el llenado recortó algo de potencial, los resultados son buenos. Con precios en el eje de los 470 dólares más bonificaciones por aceite, la ecuación es favorable, agregó Simean.
Por otro lado, as chacras de primera de maíz están rindiendo entre 8.000 y 10.000 kilos por hectárea, con valores por encima de los 200 dólares la tonelada, impulsados por la demanda de la ganadería, expresó Simean. Para los maíces de segunda, las perspectivas son positivas en los lotes que lograron atravesar la fase reproductiva con buena disponibilidad de agua.
En soja, la foto es distinta. En el sur de Paysandú y zonas cercanas a San Javier (Río Negro), donde las lluvias se demoraron, se dieron pérdidas de plantas en “suelos más superficiales”, explicó Simean. En el resto del departamento, las lluvias —que fueron entre 40 y hasta 100 milímetros— llegaron en plena etapa reproductiva y permiten proyectar una buena floración y llenado de grano. Con precios en torno a 380 dólares por tonelada, el punto de equilibrio para productores con renta se ubica entre 2.300 y 2.400 kilos por hectárea, dijo Sieman y agregó que en campos propios, el margen puede cerrarse con rindes de 1.800 a 2.000 kilos.
