Con Nicholás Lawlor, presidente de la Gremial de Molinos Arroceros, conversamos acerca del avance de las exportaciones de arroz, la situación de precios y las perspectivas hacia los meses que vienen.
- ¿Cómo analizan desde la Gremial de Molinos Arroceros esta excelente situación de precios?
La verdad que es muy bueno para toda la cadena, productores e industria por igual, porque luego de tantos años difíciles tener precios que son muy buenos a niveles históricos es realmente una muy buena noticia.
El mercado está firme y arbitrado entre variedades y destinos, aunque esta última apreciación del dólar en Brasil enfría un poco el mercado. La industria en general capitalizó los precios y está cumpliendo con los compromisos de ventas asumidos, sin apuro, por necesidad de actividad en los molinos.
Sin duda, en un mercado de commodities, no hay seguridades en los precios y muchos factores pueden afectarlos, pero esperemos poder seguir con estos precios por mucho tiempo.
- Qué porcentaje de negocios se han podido concretar y en qué valores?
Para tener un porcentaje de negocios cierto se debe terminar de cosechar, cosa que todavía no ocurrió, pero estimamos que al mes de mayo se llevaba en torno al 50% o 55% comercializado del saldo exportable. Es un ritmo acelerado, pero cuando hay buenos precios hay que capitalizarlos, "más vale pájaro en mano", como dice el dicho popular.
Al 15 de mayo, el volumen comercializado del arroz del precio convenio declarado a la Comisión Sectorial del Arroz, en equivalente a paddy (arroz con cáscara), era de 475.000 toneladas aproximadamente en todas las formas de comercialización: paddy, cargo, blanco y parboiled (cargo y blanco).
Este volumen se comercializó a US$ 462 por tonelada el paddy, y US$ 683 por tonelada para el resto de los artículos de la canasta de exportaciones. ¡Son precios para sacarles una foto y enmarcarlos!
Venta no es igual a embarque, porque siempre hay un desfasaje, y si uno mira los datos de Aduana hay un rezago importante, dado que la logística lleva su tiempo y más cuando no tenemos contenedores de 20 pies aptos para poder exportar alimentos. Eso es algo que pasa frecuentemente, año tras año, y como país debemos solucionar, más si queremos ser un puerto hub para la región.
- Existe optimismo de pensar en que esto se sostenga por un tiempo?
El optimismo es un lujo que los que somos tomadores de precios internacionales no nos podemos dar. Si el precio sirve, cierra la ecuación de costos y deja un buen margen, hay que vender. No hay información para poder especular, no la tiene la industria ni nadie, alguien podrá "embocar" de vez en cuando, pero nadie sabe a ciencia cierta.
Los productores en su gran mayoría entienden esto y lo capitalizaron en los precios spot que ofreció la industria en la nueva cláusula del precio convenio, que variaron entre US$ 16 y US$ 17,50 la bolsa. Fueron formando precio sobre el 20% que podían y el otro 80% que va a promedio no distará mucho del promedio de estos spots: por algo el precio convenio funciona desde hace tantos años.
- ¿Qué expectativas hay de cara a la próxima siembra, en el entendido de que los buenos precios y el agua en las represas puede incentivas un crecimiento?
La expectativa es que podamos volver a capitalizar todas las virtudes que tiene Uruguay para producir arroz y que el área aumente.
Si Dios quiere, el agua va a estar, que fue lo que nos faltó el año pasado, y el precio está dando las señales correctas para que el productor plante más área. Con más área y un año Niña pronosticado, deberíamos subir en rendimientos, lo que trae más toneladas a la industria, licuando los costos fijos y mejorando la ecuación para el productor.
Esperemos estar por encima de 160.000 hectáreas y con rendimientos arriba de 190 bolsas, y ya que estamos con precios buenos, esperamos que a todo el sector le vaya nuevamente muy bien.
