En los ultimos días la soja volvió a posicionarse en torno a los US$ 390 por tonelada en el mercado local, en un escenario donde factores macroeconómicos, climáticos y una nueva escalada en Medio Oriente se alinearon para sostener los valores. Sin embargo, hacia la cosecha podrían aparecer presiones bajistas por el ingreso de una oferta “abundante “sudamericana, advirtió Matías Amorosi, cofundador de AZ Group y analista de mercados de granos, en entrevista con Valor Agrícola.También agregó qu e la reciente suba de precios responde a una combinación de variables externas y fundamentos propios del mercado.
“El contexto macro internacional viene ayudando. La expectativa de baja de tasas en Estados Unidos debilitó al dólar y eso favorece la valorización de los commodities”, indicó. A esto se sumó la fuerte suba del petróleo en las últimas semanas, que impactó directamente en el precio del aceite de soja ante la escalada belica en Medio Oriente. “El aceite fue uno de los productos que más trepó. Cuando sube el petróleo, se encarecen los biocombustibles y aumenta la demanda de aceites vegetales por efecto sustitución”, explicó.
El nuevo conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán, agregó volatilidad al mercado energético.“Si el petróleo se acerca a los US$ 100 el barril, la soja todavía puede tener recorrido. Si se estabiliza en US$ 70-75, es probable que estemos más cerca de un techo que de un piso”, advirtió.
En paralelo, el mercado sigue atento a la definición productiva en Sudamérica. Brasil proyecta una cosecha cercana a 180 millones de toneladas, aunque las lluvias persistentes están complicando el avance de la trilla y generando algunos riesgos de calidad. En Argentina y Uruguay, la falta de precipitaciones mantiene la incertidumbre sobre los rindes finales. “Estamos en etapa de definición productiva. Esa incertidumbre también empujó los precios”, señaló Amorosi.
Sin embargo, hacia la cosecha el escenario podría cambiar. “Van a entrar 47 o 48 millones de toneladas de Argentina, lo que produzca Uruguay y entre 175 y 180 millones de Brasil. Es difícil que todas las variables positivas se mantengan hasta ese momento”, sostuvo.
Por eso, la recomendación para quienes tengan soja disponible es evaluar el horizonte comercial. “Si tu objetivo es vender de acá a cosecha, aprovechá estos factores que se alinearon. Después, el ingreso de mercadería puede aplacar el mercado”, afirmó.
Un dato que respalda los valores es la reactivación de la demanda china. “El año pasado hablábamos solo de oferta. Ahora vemos titulares como ‘China compra récord en Brasil’, acuerdos con Estados Unidos y mayor actividad en Argentina. Eso pone un escalón más arriba a los precios durante el año”, explicó.
En el caso del maíz, Amorosi ve fundamentos más sólidos hacia adelante. Si bien hoy hay oferta en el corto plazo por el avance de cosecha temprana, la demanda interna en la región sigue fuerte, impulsada por la ganadería y el agregado de valor. “El consumo para convertir maíz en carne, leche o huevos está firme en Brasil, Argentina y Uruguay. Eso es muy positivo”, señaló.
Además, Estados Unidos proyecta reducir área en la próxima campaña y persiste la incertidumbre sobre la safrinha brasileña, condicionada por el ritmo de cosecha de soja. “Las posiciones de junio en adelante pueden tener buenos valores. El maíz se está convirtiendo en un cultivo clave para el agregado de valor en la región”, expresó.
