Por María Inés Rovella.
Los resultados de la soja en la zona este del país han sido sumamente variables en las últimas zafras, con picos de más de 3 toneladas por hectárea y pisos de menos de 1 ton/há.
Mientras que el promedio de la zona ronda en los 2,3 ton/há, en el litoral se puede planificar 2,8 ton/há. ¡Los cultivos de secano, como su nombre bien los menciona, son cultivos altamente dependientes del clima y del manejo!
¿Qué pasa que se dificulta su inclusión? En el este estamos muy acostumbrados a tener el riego que nos asegura una de las variables mas determinantes en los cultivos de verano. Ahora, la inclusión del riego se hace para el arroz, pero no ha sido tan fácil de implementar en la zona de lomadas mediante pívot, dada la tenencia de la tierra para agricultura que es mayoritariamente bajo arrendamiento.
Muchas veces, como agrónomos que somos, tendemos a responsabilizar al clima como factor determinante, justificando así problemas que son de manejo.
Desde una mirada sistémica, incorporar la soja de manera estable en los esquemas productivos ganaderos y arroceros del este ha sido una tarea cuesta arriba, pero a pesar de eso y de los precios actuales, creemos firmemente que defiende con creces los resultados de los sistemas productivos en la zona.
Desde hace 20 años venimos trabajando en incluir la soja en los sistemas de producción del este, y la realidad es que allí sigue siendo un cultivo con potencial, pero su éxito depende mucho más que en el litoral del manejo.
Para ello consideramos los siguientes factores como determinantes. Primero la planificación, que nos permite tener una fecha de siembra adecuada y esto nos permite tener cierta estabilidad de rendimiento (manejamos que una fecha de siembra óptima permite rendimientos de 200 kg/há más y por cada día de atraso post 15-11 perdemos 25 kg/há). Por otro lado, conocer bien los ambientes, ya que conocer nuestro suelo permite definir si justifica o no el agregado de potasio, y esto no solo es una practica que permite tener un cuidado especial sobre el suelo, sino que además en caso de ser necesario nos da 300 kg/há de rendimiento extra. Finalmente la rotación: venir de un campo descansado que sale de PP con un barbecho apropiado nos da un plus de rendimiento versus agricultura continua de 400 kg/há.
Por tanto: trabajar con tecnologías adecuadas, ajustar los momentos de siembra, acompañar con buenas prácticas de manejo y tener una estrategia comercial que amortigüe la variabilidad es nuestra misión.
La soja no puede ocupar un rol central en estos sistemas, pero sí puede ser una herramienta más, usada con inteligencia y en equilibrio con las demás actividades. Es un cultivo que hay que seguir revisando año a año, con cautela, pero sin perderle el ojo, porque cuando da, puede cambiar el resultado del ejercicio.
