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La sequía golpea la producción agrícola con una soja que llega a los US$ 400

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La sequía golpea la producción agrícola con una soja que llega a los US$ 400

La sequía golpea la producción agrícola con una soja que llega a los US$ 400

La sequía en la zona núcleo agrícola de Uruguay recorta las expectativas de producción de soja y maíz, en un contexto internacional que continua marcado por la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente, que a su vez está dando soporte a los precios de las oleaginosas, en el caso de la soja llegó a cotizar en US$ 403 en el mercado local.

A nivel local, la principal preocupación del sector está en el impacto de la falta de lluvias sobre los cultivos de verano.

El director de Agrosud, Fernando Villamil señaló en dialogo con Hablemos de Agro por Oriental Agropecuaria que tanto la soja como el maíz tendrán una caída importante en los rendimientos, especialmente en el caso de la soja de primera, que representa aproximadamente la mitad del área sembrada. Las estimaciones actuales manejan un rendimiento promedio de entre 1.500 y 2.000 kilos por hectárea, muy por debajo del potencial que se proyectaba al inicio de la campaña.

A fines de diciembre, las proyecciones para un área cercana a 1,2 millones de hectáreas contemplaban rindes en torno a 2.800 kilos por hectárea, escenario que hoy quedó descartado. “La soja de segunda todavía puede mitigar parte de las pérdidas si se concretan lluvias en marzo, pero claramente vamos a tener una caída importante respecto al potencial que se esperaba”, afirmó.

Frente a este panorama productivo incierto, el analista indicó que los productores uruguayos han adoptado una estrategia comercial cauta. “En general no adelantaron ventas sobre la futura cosecha porque no tenían certezas sobre el volumen que iban a obtener”, señaló.

Las operaciones locales comenzaron a activarse recién en las últimas semanas, impulsadas por la mejora de precios que llevó la soja a niveles cercanos a US$ 400 por tonelada. En ese sentido, Villamil recomendó prudencia a la hora de tomar decisiones comerciales. “El productor tiene que evitar vender lo que no va a poder cosechar y aprovechar estos niveles de precios cuando tenga certezas sobre su producción”, sostuvo.

Villamil, señaló que el impacto inmediato del conflicto se refleja principalmente en la suba del petróleo, lo que repercute en el mercado de los aceites vegetales y, por esa vía, en los precios de la soja. “El encarecimiento del petróleo impulsa la valorización de los aceites vegetales por su vínculo con los biocombustibles, lo que genera un soporte adicional para la soja que antes no estaba en el mercado”, explicó.

Según Villamil, los países involucrados en el conflicto también son importantes importadores de granos, lo que genera compras anticipadas para asegurar abastecimiento, aunque advirtió que ese efecto suele ser temporal. “En el corto plazo puede haber una fuerte demanda de cereales para formar stocks estratégicos, pero luego ese impulso desaparece y termina teniendo un efecto bajista”, indicó.

Mientras tanto, la demanda china también influye sobre el mercado, con compras importantes de soja estadounidense que han contribuido a sostener los precios en el mercado de Chicago. Sin embargo, la gran cosecha brasileña —estimada en torno a 180 millones de toneladas— genera presión sobre el mercado internacional y podría moderar las subas.