Columna de opinion de Hernán Zorrilla de San Martín
Va culminando una nueva siembra de arroz, con la característica de haberse iniciado con todos los reservorios de agua completos, factor que llevó a una intención de siembra del orden de las 182.000 hectáreas. Lo celebramos, porque hace muchos años no se lograba.
El sector arrocero viene de 3 años de resultados positivos. En particular hablamos de esta última zafra, cosechada con un precio provisorio de los más altos de la historia y que quizás culmine con un precio definitivo histórico. Esto ha permitido una recomposición del sector, que venía de 6 años de números rojos antes de la pandemia.
Los que conocen este cultivo y las zonas donde se realiza, saben de la importancia económica y social que el mismo genera. La gran fortaleza de la permanencia frente a la diferentes situaciones que ha enfrentado es sin dudas la integración de toda la cadena, especialmente sustentada en su sistema de precio convenio, modalidad única a nivel mundial que permite, en un contexto en el que se exporta más del 95% de lo que se produce, poder competir con otros países que utilizan altos volúmenes de subsidios.
Este sistema, producto de la inteligencia de varias generaciones de productores desde la ACA, en conjunto en particular con la industria arrocera, es lo que ha logrado mantener en el tiempo, como caso único, la colocación de toda su producción en los mercados internacionales, siendo tomadores de precios sin recibir ningún tipo de subsidio.
El arroz uruguayo ha logrado destacarse cada vez más en los mercados, gracias a su calidad e inocuidad. Esto surge de un trabajo conjunto de toda la cadena: productores, industria, INIA y todas las instituciones vinculadas del Estado.
La diferenciación parte desde el mejoramiento genético llevado adelante por INIA, que debe tomar en cuenta además del mejor rendimiento, mantener una calidad de grano que destaque.
La colocación de arroz por variedades, en diferentes mercados, pudiendo completar un barco desde el primer al último grano de la misma variedad, esfuerzo llevado adelante por productores e industria, el manejar el 100% de semilla certificada con la importante intervención de INASE, hacen gran parte del enorme diferencial que tiene el sector y vengo mencionando.
Por otro lado, desde hace muchos años, el sector lleva adelante importantes trabajos multidisciplinarios que monitorean residuos en grano, suelo y agua, los cuales han demostrado claramente la inocuidad de un producto como el arroz, especialmente al ser de consumo directo.
En los contratos que firmamos los productores con la industria se prohíbe el uso de un listado de productos agroquímicos que no pueden integrar el protocolo de uso por posibles inconvenientes de presencia de residuos posteriores.
Se ha creado un manual de buenas prácticas agrícolas, el cual no hace otra cosa que describir los procesos que realmente se realizan a nivel de chacra.
Todos estos procesos son los que han llevado al arroz uruguayo a ser de los más solicitados en los mercados, y también, tener un precio superior al de sus pares.
En recientes congresos de arroz que concurrimos en México y Panamá, pudimos comprobar el gran posicionamiento que presenta nuestro cereal.
Por otro lado, no son todas buenas, ya que al tener que ser exportado casi en su totalidad, al presentar el más alto consumo de combustible y energía eléctrica por hectárea, al ser uno de los cultivos con mayor uso de mano de obra, lo hace el cultivo más sensible a los problemas de competitividad del país. Energía cara y atraso cambiario, entre otros aspectos, han llevado muchas veces a situaciones muy comprometidas del cultivo, llevando en algunos momentos a la imposibilidad de continuar para muchos productores.
Por ello se brega permanentemente desde la
ACA por mayor discusión de los temas de competitividad, que incluyen la logística, pudiéndose lograr rebajas importantes con el uso del tren y los camiones bitren o tritren. Celebramos noticias como la posibilidad de la hidrovía sobre la Laguna Merín, con la creación de puertos sobre la misma, tomando en cuenta todos los temas de sustentabilidad, creando además nuevas fuentes de trabajo, las cuales para nuestro Treinta y Tres son tan necesarias, siendo uno de los departamentos con mayor porcentaje de falta de empleo. Estos hechos permitirían bajar considerablemente el costo de los fletes que tanto influyen en la ecuación final.
Se debe seguir trabajando fuerte en la inserción internacional, buscando lograr la rebaja de aranceles tan necesaria para competir con otros arroces. Hay que seguir avanzando en sostenibilidad, donde el sector está trabajando fuerte en la posibilidad de certificación de la procesos.
Este tipo de acciones son las que pueden permitir sobrellevar los enormes vaivenes de los mercados internacionales, ya que al depender tanto de ellos, más de una vez han puesto en jaque al sector.
Ante el inicio de una nueva zafra, le deseamos éxito a toda la familia arrocera, en particular a los productores que todavía deben superar inconvenientes climáticos para poder avanzar.
Como siempre optimistas con el futuro, que es una característica fundamental para ser arrocero. ¡Buena zafra a todos los productores!
