Esta semana se llevó a cabo una nueva jornada nacional de la Mesa Tecnológica de Oleaginosos, en su décimo tercer encuentro titulado "Más allá de la soja". Durante el evento se discutió el estado actual de la cadena productiva de oleaginosos en Uruguay, con énfasis en cultivos como la colza, la carinata y la camelina, que han ganado protagonismo en el ciclo invernal. Para profundizar estos temas, Sebastián Mazzilli, director de servicios agrícola-ganadero del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), compartió su visión sobre la importancia de diversificar la producción y los retos tecnológicos que enfrenta el sector.
Mazzilli explicó que uno de los puntos centrales de la jornada fue la presentación del Observatorio de Oleaginosos, a cargo de Enrique Fernández, donde se evaluó el aporte económico del sector. “Tuvo un rendimiento relativamente bueno en comparación con la serie histórica, pero no fue el mejor año, sobre todo porque el precio no acompañó y la cosecha fue compleja debido a las condiciones climáticas”, señaló Mazzilli. A pesar de estos obstáculos, el rendimiento fue aceptable en comparación con la zafra previa marcada por la sequía.
Innovación y tecnología en la producción
Mazzilli destacó los cambios tecnológicos que se están adoptando en el cultivo de soja. “Una encuesta realizada previamente reveló que el 60% de los productores cambió el tipo de plantadoras para sembrar, lo que marca una evolución en las prácticas agrícolas”, explicó. Además, subrayó que el uso de agroquímicos ha mostrado una tendencia interesante: “El número de aplicaciones en pre-emergencia ha aumentado, pero las aplicaciones en postemergencia han disminuido. Esto podría deberse a un mayor uso de herbicidas pre-emergentes, que en algunos casos podrían estar reduciendo la necesidad de aplicaciones posteriores”.
Diversificación de cultivos
El lema de la jornada, "Más allá de la soja", refleja la necesidad de diversificar los cultivos en Uruguay, una temática que fue discutida en el evento. Según Mazzilli, la cadena de oleaginosos ofrece oportunidades importantes en mercados internacionales, especialmente en la producción de aceites en invierno. “La colza es un producto con un futuro enorme, y a esto se suman otros cultivos como la carinata y la camelina, que podrían diversificar aún más la oferta”, comentó.
La diversificación no solo es una respuesta a la demanda del mercado, sino también una estrategia para reducir riesgos climáticos y optimizar los recursos agrícolas. “Este año vimos que la siembra de soja de primera comenzó más temprano, probablemente porque muchas áreas no tuvieron cultivos durante el invierno anterior debido a la sequía”, añadió Mazzilli.
Otro de los temas discutidos fue el manejo de los límites máximos de residuos en los granos, un aspecto importante para la exportación a mercados europeos. “Europa exige niveles extremadamente bajos de residuos, lo que plantea un gran desafío para los productores uruguayos. En el encuentro presentamos un proyecto que busca mejorar las prácticas locales y asegurar que nuestros productos cumplan con esas exigencias”, explicó el director agrícola-ganadero de INIA.
El proyecto también tiene como objetivo mejorar las capacidades locales para evaluar los agroquímicos utilizados en los cultivos, asegurando que el nivel de residuos sea aceptable sin comprometer la productividad. “Es un trabajo conjunto entre investigadores, productores y exportadores, alineando los objetivos de todos los actores de la cadena”, finalizó Mazzilli.
Agustín Panissa
