En el marco de la jornada técnica de Barraca Erro, realizada en la previa de la Expoactiva, el foco estuvo puesto en cómo la genética y el manejo agronómico se posicionan como herramientas centrales para enfrentar un año marcado por el déficit hídrico. El ingeniero agrónomo Germán Bremermann, gerente comercial de la empresa, explicó a Valor Agrícola que la actividad —con casi dos décadas de trayectoria— busca mostrar en campo los nuevos materiales en soja y maíz, así como las tecnologías asociadas y su comportamiento en condiciones reales de producción.
En un contexto desafiante, la sequía obligó a modificar la logística habitual del evento. “En el campo experimental prácticamente desapareció todo y en la parte de riego nos quedamos sin agua”, señaló, lo que llevó a trasladar la jornada a un nuevo predio cercano a la exposición.
Bremermann sostuvo que ante una campaña complicada, la clave pasa por apoyarse en la innovación. “De la mano de la genética, la tecnología y el manejo vamos a ser más eficientes, lograr más productividad y empezar a recuperar las pérdidas”, afirmó. En ese sentido, remarcó la importancia de este tipo de jornadas para observar el comportamiento de los cultivos, su potencial, el ciclo y la adaptación, e información que luego se sistematiza para generar recomendaciones en la próxima zafra.
A pesar del impacto de la sequía en el maíz de segunda, las perspectivas para el cultivo se mantienen firmes, impulsadas por el buen momento del negocio ganadero. “El maíz está muy vinculado a la producción de carne, a la suplementación, y eso permite valorizar los kilos que se logran”, explicó. Bremermann agregó que el cereal podría ganar protagonismo dentro del sistema agrícola. “Las perspectivas de la carne permiten pensar en un maíz sostenido y con potencial de crecimiento”, dijo.
