La cosecha de soja comienza en Uruguay con un panorama complejo, marcado por bajos rendimientos en el sur y dificultades para cubrir los costos de producción. El ingeniero agrónomo Ismael Turbán, director de Sumar Agro, advirtió a Valor Agregado que la campaña “no va a ser un año para recordar”, con rindes muy distintos entre regiones y resultados que “comprometen la rentabilidad”.
Turbán señaló que “hay un degradé desde el norte hacia el sur”, con situaciones más complejas en la zona agrícola del sur, donde los rendimientos son particularmente bajos. En el norte, las primeras cosechas muestran valores cercanos a los 1.800 kilos por hectárea, con alguna mejora puntual en siembras más tardías, aunque dentro de un escenario general ajustado.
El contexto de precios y costos agrava la situación. Con valores de soja en torno a los US$ 400 y costos de producción muy altos, el equilibrio económico queda fuera del alcance en gran parte de los sistemas productivos. “En la mitad sur del país, en la inmensa mayoría no se va a alcanzar el equilibrio, y en campos arrendados va a faltar toda la renta”, afirmó.
Ante este escenario, el foco pasa a la eficiencia en cosecha y a reducir gastos poscosecha, con el objetivo de cerrar la campaña y comenzar a proyectar el próximo ciclo. “Lo importante ahora es salir rápido de esto y mirar hacia adelante”, sostuvo.
De cara a la próxima zafra de invierno, Turbán planteó un escenario exigente, con fuerte incremento de costos, especialmente en fertilizantes y combustible. “La urea más que duplicó su precio y los costos van a subir”, expresó, lo que lleva a requerir rendimientos superiores a los 4.000 kilos por hectárea para alcanzar equilibrio en cultivos como trigo y cebada. Sin embargo, el doble cultivo sigue siendo la base de la estrategia productiva. “Cuando se integra trigo, cebada o colza con soja, vuelve a viabilizarse el sistema”.
A esto se suma el factor climático, con un posible año Niño que podría afectar la calidad de las gramíneas, y un contexto regional que podría jugar a favor del mercado. Brasil, por ejemplo, proyecta una reducción de área de trigo, lo que podría generar mayor demanda y sostener los precios, según explicó.
En paralelo, la producción récord de soja en Brasil y Paraguay genera presión sobre los precios en la región. “Hay mucha oferta sobre los puertos, lo que impacta en los premios”, explicó Turbán. Si bien la producción en esos países fue muy buena, los márgenes también se ven afectados por el aumento de costos y factores macroeconómicos, como la apreciación del real en Brasil, dijo Turbán y agregó que eso podría desacelerar el crecimiento del área agrícola y limitar el uso de tecnología en la próxima campaña.
