En un contexto de alta volatilidad en el mercado internacional de insumos agrícolas, los “fertilizantes líquidos se posicionan como una herramienta estratégica para mejorar la rentabilidad de los productores”, dijo Leandro Armoa, director de ALS, en entrevista con el programa Valor Agregado de radio Carve. Armoa destacó los beneficios agronómicos, operativos y económicos de esta tecnología frente a las opciones tradicionales.
Según explicó, la aplicación de fertilizantes líquidos permite una reducción de costos de hasta “un 30% en comparación con los fertilizantes sólidos, gracias a la mayor biodisponibilidad de los nutrientes y a una dosificación más eficiente”. A esto se suma una logística más ágil, con menor necesidad de transporte y tiempos de aplicación más cortos, lo que representa un ahorro adicional para el productor.
En Uruguay, ALS opera en alianza con Megaagro, que distribuye los productos desde sucursal en Young y en Salto. A pesar de los buenos resultados obtenidos en cultivos como trigo y colza, la adopción de esta tecnología aún es limitada. Armoa explicó que el principal obstáculo no es técnico ni económico, sino cultural: “El productor está acostumbrado a sistemas tradicionales. Nuestra tarea es demostrarle que existen alternativas más eficientes que simplifican el proceso de siembra y mejoran los márgenes”.
En cuanto a las formulaciones, ALS ofrece una amplia gama de productos adaptables a diferentes necesidades nutricionales, incluyendo combinaciones de nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, micronutrientes y bioestimulantes.
Aunque en la región el uso de fertilizantes líquidos representa todavía una porción menor del mercado, Armoa es optimista: “En Estados Unidos ya son la norma. Aquí vemos un potencial enorme para seguir creciendo año a año”.
