Por Federico Zorrilla.
En esta campaña los precios de la soja se comportaron de manera similar a los tres años anteriores, mostrando un bajón en los meses de cosecha de Uruguay, lo que genera que el productor venda gran parte de su producción en niveles inferiores al promedio. La falta de decisión de venta no solo perjudica en dejar pasar oportunidades de negocio, sino en la logística y el desagote de las plantas y puertos.
En ésta última zafra tuvimos un pico de valores en el mes de junio debido a las amenazas de una guerra en Medio Oriente, que rápidamente se devaluó al ver signos positivos entre las partes.
El fin de la campaña 2025 deja un balance de producción récord y de precios que promediaron los US$ 360 por tonelada (para los que no vendieron con anticipación).
De cara al futuro, hay mucha incertidumbre con respecto a los precios ya que el área de producción es muy importante a pesar de que dejó de crecer en 2024. La demanda china también se ha desacelerado y hay que agregarle el contexto geopolítico que en los últimos años se ha vuelto muy inestable.
Con respecto a la zafra de invierno, nos encontramos con dos panoramas muy distintos. Por un lado, la cebada y el trigo están muy estables, a diferencia de la canola que viene en ascenso desde marzo. En estos productos, al igual que en la soja, junio marcó picos importantes debido al clima bélico, aunque rápidamente volvieron a los valores que tenían anteriormente.
Hay que ver como avanza la siembra para poder analizar qué puede pasar con los precios, pero se prevén mercados que sigan estables, aunque hay que estar atento a los factores políticos, al mercado climático y los cultivos a nivel general.
