Juan Bonilla, gerente comercial de Tafirel, integró la misión empresarial del Mercosur que recorrió Asia en busca de nuevas alianzas productivas y comerciales. En diálogo con Valor Agrícola, compartió las primeras impresiones del viaje que abarcó tres países estratégicos: China, Filipinas e Indonesia.
La misión estuvo compuesta por cerca de 50 empresarios de Uruguay, Paraguay y Brasil, de sectores tan diversos como la producción agropecuaria, maquinaria, exportación e importación.
“El motivo de esta misión es el intercambio productivo, económico y cultural con los países que visitamos, y uno de los objetivos principales es conocer directamente las fábricas de donde provienen los productos que luego comercializamos en la región”, explicó Bonilla.
La gira comenzó en Beijing, donde el grupo conoció sitios emblemáticos como la Ciudad Prohibida y la Gran Muralla, luego fueron al plano industrial con visitas a puertos, fábricas y centros tecnológicos, incluyendo empresas como Huawei.
“La impresión que nos llevamos de China es de una economía muy planificada, con alto nivel de automatización y una mejora visible en la calidad de vida de la población”, destacó Bonilla.
Después de recorrer el gigante asiático, la delegación se fue a Filipinas, donde encontraron “realidades contrastantes” respecto a China, pero también “muchísimas oportunidades de negocio”. Allí visitaron Philrice, un centro de investigación en arroz, donde pudieron conocer innovaciones en cultivos y subproductos. También se realizaron foros de negocios y encuentros B2B con empresarios locales interesados en importar productos del Mercosur.
La tercera y última etapa de la misión fue en Indonesia, otro país asiático con fuerte potencial comercial. “Los empresarios locales mostraron mucho interés en establecer intercambios, especialmente en el rubro alimentario”, señaló el ejecutivo. Tanto en Filipinas como en Indonesia hubo un marcado interés por las carnes sudamericanas.
“Es muy enriquecedor compartir con colegas de distintos países y rubros. Este tipo de misiones no solo abren mercados, también fortalecen las relaciones regionales”, concluyó Bonilla.
El jefe de producción de Arrozal 33, Agustín Platero, también participó de esta gira comercial por Asia, organizada por Tafirel, que incluyó las visitas a los países antes mencionados. Platero destacó el desarrollo tecnológico del gigante asiático y las oportunidades de negocio en carne y lácteos en la región.
“China me dejó realmente impactado. Es del primer mundo total”, aseguró. Destacó la limpieza, el orden y el nivel de desarrollo, así como la tecnología aplicada en todos los ámbitos, desde el transporte hasta la industria agroquímica. También visitaron fábricas proveedoras de Tafirel y la represa de las Tres Gargantas. “No ves pobreza. Están reubicando a la gente del campo y subsidiando a los pequeños productores”, señaló Platero.
En Filipinas el contraste fue notorio: “Hay barrios lindos, pero también pobreza total. La producción de arroz es muy artesanal, con pequeños productores de dos hectáreas que siembran a mano”, explicó. También destacó que los pequeños productores ya acceden a maquinaria para la cosecha y realizan dos cultivos anuales.
Durante los foros de agronegocios en Filipinas e Indonesia, Platero presentó el arroz uruguayo y a la empresa Arrozal 33 ante empresarios locales. En conversaciones mano a mano con los empresarios, dijo que el interés, al menos en esos países, se enfoca en la carne y los lácteos. “Todos te piden carne. Están buscando proteína. Es lo que más llamó la atención”, agregó.
En Bali e Indonesia, la comitiva uruguaya también visitó las terrazas de arroz y participó en encuentros comerciales. Platero resaltó la necesidad de adaptar la oferta a las demandas del mercado asiático: “El vendedor tiene que adaptarse a lo que el comprador quiere. China compra mucho, hay espacio para todos, pero hay que entender qué buscan”, indicó.
Finalmente, destacó los avances en condiciones laborales en las fábricas chinas, e hizo hincapié sobre la necesidad de evaluar qué tipo de arroz demanda cada mercado. “Europa busca certificaciones de calidad y procesos alimentarios seguros, mientras que China podría apuntar a productos más diferenciados. Hay que descubrirlo”, remató.
