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El riego crece a ritmo sostenido, pero sigue condicionado por altos costos y falta de incentivos

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El riego crece a ritmo sostenido, pero sigue condicionado por altos costos y falta de incentivos

El riego crece a ritmo sostenido, pero sigue condicionado por altos costos y falta de incentivos

El productor y directivo de Regadores Unidos, Daniel Rubio, analizó la evolución del riego agrícola en Uruguay, en un contexto de crecimiento sostenido, pero condicionado por los costos, el escenario macroeconómico y la falta de incentivos que permitan acelerar las inversiones. Actualmente, el área bajo riego avanza a tasas anuales cercanas al 5%, mientras el sector aguarda definiciones oficiales que podrían marcar un punto de partida en la mejora de esta tecnología.

Rubio señaló que el aumento de productores que riegan cultivos es una tendencia, en particular en sistemas de aspersión, y que el sector espera un eventual salto en la adopción si se concretan anuncios vinculados a la promoción del riego, previstos para marzo. En ese sentido, recordó que existen estudios que muestran impactos significativos del riego no solo a nivel productivo, sino también en la economía en su conjunto, en un contexto de bajo dinamismo del crecimiento.

Sin embargo, advirtió que el escenario actual no es el más atractivo para invertir, especialmente en la agricultura. Los márgenes ajustados en soja, maíz y cultivos de invierno, sumados a la dificultad para capturar beneficios fiscales a través de la COMAP, enlentecen los procesos. A esto se suma, según Rubio, un cambio de paradigma en la agricultura regional, que pasó de un escenario de fuerte demanda a uno dominado por la oferta.

En cuanto a los resultados productivos, el directivo de Regadores Unidos destacó que el maíz sigue siendo el cultivo que mejor expresa los beneficios del riego, con rendimientos que en algunas zonas podrían alcanzar hasta 20.000 kilos. En soja, la incorporación de nuevos materiales de ciclo corto y un manejo más ajustado permite presupuestar rendimientos del orden de 5.000 a 6.000 kilos por hectárea, un salto significativo frente a los valores históricos.

Rubio subrayó que, si bien estos avances están consolidados en la agricultura, todavía resta un mayor desarrollo y difusión del riego en la ganadería. En pasturas, explicó, existen datos que muestran retornos muy importantes en producción de materia seca por milímetro aplicado, lo que permitiría reducir la variabilidad forrajera y mejorar la planificación, especialmente en sistemas de cría, recría e invernada.

Respecto al trabajo de la comisión interministerial que analiza medidas para promover el riego, encabezada por Tabaré Aguerre, Rubio indicó que si bien los temas centrales están sobre la mesa, todavía no hay definiciones claras sobre el alcance de las propuestas. La respuesta de actores como UTE, el Ministerio de Economía y el Ministerio de Ambiente será determinante para avanzar.

En ese contexto, el productor expresó una expectativa moderada sobre los anuncios de marzo. Señaló que el país enfrenta problemas de costos, atraso cambiario, "falta de sentido de la urgencia en el sector público" y un clima poco favorable para la inversión, factores que limitan la capacidad de dar señales fuertes al sector productivo. Aun así, sostuvo que el riego debe entenderse como una herramienta estratégica para el desarrollo del país, más allá del interés específico de los regadores, y como una forma concreta de innovación en una economía que necesita recuperar crecimiento y competitividad.

Por otro lado, Rubio amplió el análisis y lo llevó a un plano más estructural, vinculado al funcionamiento de la economía y a las condiciones para innovar. Señaló que los últimos premios Nobel de Economía han puesto el foco en la llamada “destrucción creativa”, un concepto desarrollado en la década de 1940 que explica cómo el crecimiento surge cuando nuevas ideas, tecnologías y procesos reemplazan a los anteriores. En ese sentido, advirtió que los países que promueven ese tipo de dinámicas generan innovación y desarrollo, mientras que aquellos excesivamente sobrelegislados y sobrerreglamentados, como —a su entender— ocurre en Uruguay, terminan conspirando contra esos procesos.

Rubio sostuvo que la combinación de regulaciones rígidas, dificultades para hacer cumplir las normas y la influencia de distintos lobbies limita la capacidad de innovación, cuando innovar es “lo más importante que nos puede pasar como país”. En ese marco, definió al riego como una forma concreta de innovación productiva, con retornos ya estudiados y comprobados, pero que todavía avanza más lento de lo deseable. Esa mirada explica, según expresó, su cautela respecto a los anuncios previstos para marzo.