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El encalado gana protagonismo en un año agrícola marcado por la sequía y una siembra de invierno incierta por los precios

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El encalado gana protagonismo en un año agrícola marcado por la sequía y una siembra de invierno incierta por los precios

El encalado gana protagonismo en un año agrícola marcado por la sequía y una siembra de invierno incierta por los precios

Con una campaña de verano afectada por la sequía y con rendimientos comprometidos, el encalado de suelos comienza a consolidarse como una herramienta clave para sostener la productividad agrícola en el país. Desde Fadisol advierten que la problemática de acidez en los suelos se viene profundizando con los años y ya condiciona directamente la producción. “Hoy hay suelos que hay que encalar sí o sí, es un tema para producir o dejar de producir”, planteó Leonardo Olivera, gerente comercial de la empresa en diálogo con Valor Agrícola.

El proceso de acidificación está asociado a la intensificación productiva y al uso sostenido de los sistemas agrícolas. Según explicó Olivera, se trata de un fenómeno conocido a nivel internacional, que en Uruguay comienza a tomar mayor visibilidad. En ese marco, el desarrollo de alternativas como Ecocal —un insumo proveniente del sector forestal que corrige la acidez y además aporta nutrientes— permite avanzar en soluciones concretas para los productores.

A esto se suma una mejora en la logística y disponibilidad del producto, con mayor cercanía a las zonas agrícolas y lecheras del litoral, lo que facilita su adopción.

El escenario productivo actual está marcado por el impacto del déficit hídrico, especialmente en el sur del país, donde los cultivos no lograron sostener su potencial. “Va a ser una campaña compleja, donde los rindes no van a acompañar”, indicó Olivera.

Con ese panorama, el productor ya comienza a mirar la próxima zafra de invierno, donde la planificación aparece atravesada por la incertidumbre en los costos. Dentro de las opciones de invierno, la colza muestra un buen nivel de demanda y una ecuación más favorable frente a otros cultivos. “La colza viene con una demanda muy buena y, comparada con trigo o cebada, es un cultivo que al rendimiento de equilibrio funciona”, sostuvo.

Sin embargo, la principal preocupación pasa por el comportamiento de los fertilizantes, en particular el nitrógeno, en un contexto internacional incierto. “Lo que más preocupa es cuánto va a estar el valor del nitrógeno y qué va a pasar con la guerra en Medio Oriente”, agregó.