El sector arrocero atraviesa uno de los momentos más desafiantes de los últimos años, condicionado por una fuerte caída de los precios internacionales y una estructura de costos que compromete la rentabilidad del cultivo. En diálogo con Valor Agrícola, Guillermo O’Brien, presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), advirtió que el negocio enfrenta una baja cercana al 35% en los valores externos, en un contexto donde producir una hectárea de arroz demanda alrededor de US$ 2.000.
Según explicó, el negocio del arroz enfrenta una caída del orden del 35% en los valores internacionales, en un contexto donde los costos de producción rondan los US$ 2.000 por hectárea, lo que vuelve “muy compleja” la ecuación económica del cultivo. “La recomposición de los precios llevará tiempo, a medida que bajen las áreas de producción en el mundo”, señaló.
En ese escenario, Uruguay no ha sido ajeno al ajuste. O’Brien indicó que en la actual zafra el país redujo el área arrocera en torno a 10%, pasando de 182.000 hectáreas a unas 164.000, una dinámica similar a otros países del Mercosur.
Frente a esta coyuntura, el presidente de ACA subrayó que las principales herramientas disponibles para los productores son un control extremo de las inversiones, una medición muy precisa del gasto por hectárea y la diversificación de ingresos como forma de “atravesar” la crisis.
Entre las alternativas mencionó la incorporación de otros cultivos bajo riego, el fortalecimiento de la ganadería, la prestación de servicios de maquinaria y el uso del grano de arroz en la alimentación animal, como estrategias para complementar el ingreso del sistema productivo.
O’Brien sostuvo además que la próxima cosecha puede generar tensiones financieras debido a la falta de valores en el mercado, por lo que consideró clave la construcción de “puentes financieros” que permitan sostener la actividad y llegar en condiciones a la siembra de la primavera de 2026. El objetivo, afirmó, es poder implantar el cultivo en buenas condiciones y apuntar a altos niveles de producción.
El dirigente describió el actual contexto como un “momento complejo” y sostuvo que estas crisis deben dejar aprendizajes. En ese sentido, planteó la necesidad de avanzar hacia un perfil de “empresarios del riego”, aprovechando la principal fortaleza del sector: el dominio del manejo del agua y su adaptación a otros cultivos.
“Si logramos diversificar y aprovechar mejor esa capacidad, la próxima baja internacional nos encontrará más fuertes frente a los vaivenes del mercado”, afirmó. Finalmente, O’Brien llamó a enfocarse en los aspectos que están al alcance de los productores para reducir la dependencia de variables externas y envió un mensaje de apoyo al sector: “Mucha fuerza y claridad para enfrentar un año complejo”, remató
