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Dólar débil, precios internacionales bajos y costos internos generan un combo que preocupa al Uruguay agroexportador

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Dólar débil, precios internacionales bajos y costos internos generan un combo que preocupa al Uruguay agroexportador

Dólar débil, precios internacionales bajos y costos internos generan un combo que preocupa al Uruguay agroexportador

Ramiro Correa, economista jefe del CED, analizó en Valor Agrícola los desafíos que enfrenta la economía uruguaya, en particular el sector exportador, frente a un dólar debilitado y precios internacionales a la baja.

En entrevista con Valor Agrícola, el economista jefe del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Ramiro Correa, abordó el complejo escenario que enfrenta Uruguay en materia cambiaria, de costos y competitividad. Explicó que la reciente caída del dólar, que llegó a cotizar por debajo de los $ 40, responde principalmente a factores internacionales: la reducción de la incertidumbre geopolítica tras la escalada bélica en Medio Oriente y la inestabilidad política en Estados Unidos, que debilitaron la divisa norteamericana a nivel global.

En ese contexto, Uruguay acompaña la tendencia regional con un mercado de flotación cambiaria pura, donde el Banco Central no interviene, y un esquema de política monetaria enfocado en el control de la inflación, que hoy se ubica entre el 5% y el 6%. Si bien las expectativas del mercado se acercan al rango objetivo de entre 4% y 5%, Correa no anticipa movimientos bruscos en la cotización del dólar de aquí a fin de año.

“La proyección es que el dólar se mantenga cercano a los $ 40, quizás apenas por encima, pero sin señales de fortalecimiento”, señaló. Esta situación, sumada a los precios internacionales deprimidos de los commodities, afecta directamente los ingresos del sector exportador. “Es una combinación compleja: los productores exportan con precios bajos y liquidan en una moneda debilitada, lo que ajusta mucho los márgenes”, advirtió.

Sobre las exportaciones, Correa recordó que fueron clave en la recuperación económica post pandemia, pero luego se vieron severamente afectadas por la sequía. En 2024, hubo una normalización de los volúmenes, y en 2025 se espera una estabilidad, aunque con precios que no acompañan. “Esto no implica una crisis, pero sí una rentabilidad mucho más ajustada”, indicó.

El economista del CED cuestionó el reciente aumento del precio del gasoil, que rige desde julio, pese a que el precio de paridad de importación (PPI) indicaba una baja. “Eso genera una distorsión y eleva los costos en toda la economía, especialmente para el productor, que no tiene margen para absorber ese sobrecosto”, sostuvo. También advirtió que habrá que seguir de cerca si el gobierno continúa apartándose de la lógica del PPI en los próximos ajustes de tarifas, cuyo ritmo ahora será bimensual.

Correa explicó que el combo de un tipo de cambio débil, precios internacionales deprimidos y costos internos impone una vigilancia atenta sobre la competitividad del país, particularmente del sector agroexportador.

Agustín Panissa