Los cultivos de verano enfrentan una situación diversa, con zonas en buen estado y otras en condiciones críticas debido a la falta de lluvias. Ignacio Albanese, responsable del Departamento Técnico de Maisor, destacó que regiones como la costa del Río de la Plata muestran un déficit hídrico acumulado, mientras que en otras áreas, como San José, los maíces de segunda y las sojas de primera presentan un panorama más alentador. Además, la reciente ola de calor ha comenzado a generar estrés en los cultivos, lo que aumenta la incertidumbre sobre los rendimientos finales.
"Estamos a la expectativa de las precipitaciones pronosticadas para esta semana, ya que las lluvias han sido bastante dispares a lo largo del territorio. Hay zonas que están en muy buen estado y otras que atraviesan situaciones bastante complejas", explicó Albanese. En particular, destacó que la región de la Costa del Río de la Plata, incluyendo Libertad y Rafael Perazza, enfrenta un déficit hídrico. En contraste, zonas como San José, presentan un panorama más alentador, con maíces de segunda desarrollados y sojas de primera en buen estado.
A nivel nacional, la evolución de los cultivos está determinada en gran medida por las temperaturas y la disponibilidad de agua. "Los cultivos de soja han seguido creciendo pese a la falta de lluvias, en parte gracias a que las temperaturas fueron moderadas hasta hace algunas semanas", señaló Albanese. El reciente aumento del calor ha comenzado a generar estrés en los cultivos, lo que incrementa la incertidumbre sobre los rendimientos finales.
Además del clima, el contexto de precios de los granos impone un desafío para los productores. "Hoy el rendimiento pasa a ser un factor determinante, porque el panorama de precios no es alentador", reconoció Albanese. La rentabilidad del sector depende de múltiples variables, como el tipo de sistema productivo, el costo de los insumos y el acceso a maquinaria.
"Si uno analiza los números con frialdad, en muchos casos los cálculos previos indicarían que no es rentable hacer agricultura. Pero la única herramienta que nos queda es intentar obtener el máximo rendimiento posible, aunque dependemos del clima", añadió.
Mientras el ciclo de verano aún no está definido, desde Maizor ya han comenzado a planificar la próxima campaña de cultivos de invierno. "Aunque parezca temprano, ya estamos definiendo los tratamientos nutricionales de las semillas y concretando acuerdos con proveedores", indicó Albanese.
El contexto de precios también influye en la toma de decisiones para el invierno. "El mercado no es el mismo de hace tres años, pero el camino sigue siendo el mismo: producir muchos kilos. Todas las estrategias de manejo que permitan aumentar la producción son fundamentales", concluyó Albanese.
