La zafra de invierno comenzó bien desde el punto de vista productivo, con un mes de mayo que entregó excelentes condiciones de siembra y nacimientos que se dieron de forma satisfactoria tanto en colza como en cebada.
En el primero de ellos, el Excel previo ofrece los mejores números de rentabilidad. Más allá del precio de las brassicas, el menor costo por hectárea, menor necesidad de uso de insumos y la previsibilidad de año con lluvias por encima del promedio, le entrega cierta ventaja frente a los tradicionales trigo y cebada. Las chacras implantadas temprano tienen muy buenas instalaciones, pero las colzas sembradas más tarde sufrieron de forma importante las heladas de la semana pasada. Preocupa la posibilidad de más heladas esta semana, que también podrían tener su afectación para el cultivo.
En cebada el ciclo productivo arrancó de muy buena manera, con nacimientos óptimos e instalación de chacras que permiten a los productores entusiasmarse con una buena campaña. En algunos casos ya se están aplicando ureas y los trabajos de siembra ya estarían, en buena medida, terminados. De todos modos, es importante destacar que la cebada, que alcanzó los US$ 240 a US$ 250 hace algunos días, volvió a retroceder y hoy se ubica en la franja que va de US$ 220 a US$ 230. Es así que los rendimientos de equilibrio siguen siendo muy desafiantes.
Por último el trigo, tradicional cultivo de nuestro país que aún tiene sus trabajos de siembra en marcha. Más allá del panorama productivo, se podría decir que el trigo es el que ofrece un número más ajustado en la planificación, lo que obliga a los productores a obtener rendimientos muy altos. Es por este motivo que es probable que este año el trigo ceda el primer lugar en la superficie de invierno a la colza, que registra crecimiento y un período de consolidación en la agricultura nacional.
