El inicio de la cosecha de soja en Brasil comenzó con demoras y dificultades asociadas a lluvias intensas, especialmente en el centro-oeste del país, lo que genera preocupación por la calidad del grano y agrega volatilidad al mercado en las primeras semanas de la campaña.
En diálogo con el programa Valor Agregado de radio Carve, Ismael Turbán, director de Sumar Agro, explicó que el arranque de la cosecha se concentra principalmente en Mato Grosso, donde las precipitaciones excesivas complicaron las tareas y provocaron altos niveles de grano dañado en los primeros lotes recolectados. En algunas zonas, señaló, se reportan pérdidas significativas de calidad, lo que obliga a buscar destinos alternativos para esa mercadería.
El atraso en el inicio de la cosecha también generó demoras en los embarques comprometidos, lo que contribuyó a un mercado más sensible en el corto plazo. Sin embargo, Turbán indicó que esta situación podría normalizarse con el avance de la recolección y el ingreso de mayores volúmenes desde otras regiones.
Desde el punto de vista productivo, Turbán sostuvo que Brasil se encamina nuevamente a una zafra récord de soja, con estimaciones que rondan las 178 a 180 millones de toneladas, impulsadas por el aumento del área y un nuevo salto tecnológico logrado en los últimos años a partir de mejoras genéticas y manejo. Por otro lado, agregó que si bien los márgenes están ajustados por precios, costos financieros y la valorización del real, el país seguiría creciendo, aunque a un ritmo más moderado.
En cuanto al maíz, el panorama aparece más incierto. Turbán dijo que el mercado arrastra una sobreoferta del ciclo anterior y que la mayor parte del maíz brasileño corresponde a la zafriña, sembrada detrás de la soja. El retraso en la cosecha, sumado a las lluvias persistentes, pone presión sobre la ventana de siembra, clave en el centro-oeste brasileño, donde la falta de agua a partir de abril y mayo limita las fechas posibles.
