El proyecto de una represa multipredial para riego que se impulsa en la cuenca del arroyo del Águila y el río San Salvador, en el departamento de Soriano, muestra avances en su etapa inicial y una respuesta positiva por parte de los productores de la zona, con manifestaciones de interés que ya alcanzan cerca del 40% del área prevista para la primera fase.
“Está bien encaminado, por suerte”, afirmó el presidente de la Asociación Agro-Pecuaria de Dolores, el ingeniero agrónomo Andrés Alayón, en diálogo con Valor Agregado, al referirse al estado actual de la iniciativa. Según detalló, a fines del año pasado se realizó una instancia informativa con la Comisión Ejecutiva Interministerial para Asuntos de Riego (CEIAR) y productores potencialmente involucrados, tanto en el área prevista para la represa como en la zona de riego.
Tras ese encuentro, y a pedido del ingeniero agrónomo Tabaré Aguerre, se resolvió que la Agropecuaria de Dolores avanzara en la captación de los productores interesados en formar parte del proyecto. “Se nos pidió que como asociación agropecuaria captemos a los posibles interesados, tanto los afectados por el área de la represa como los posibles regantes, y en eso es en lo que estamos trabajando actualmente”, indicó Alayón.
El proyecto contempla una primera etapa de 9.200 hectáreas bajo riego con toma directa, localizadas en la zona donde el arroyo del Águila desemboca en el San Salvador. Alayón destacó que la respuesta ha sido ampliamente favorable: “La intención de riego viene siendo excelente, no hemos tenido hasta el momento ningún rechazo, y eso marca una buena postura de los productores de la zona con respecto a la tecnología del riego”.
Actualmente, las adhesiones alcanzan alrededor del 40% del área prevista. “Son 9.200 hectáreas sin llegar a utilizar rebombeo, pero la capacidad aumenta cuando se puede rebombear, y eso ya pasa a ser a nivel de privados”, explicó, aludiendo a posibles acuerdos entre productores vecinos o dentro de un mismo establecimiento con campos linderos.
Con relación a los plazos, Alayón se mostró optimista respecto a un posible inicio de obra durante este año. “Desde mi punto de vista estoy convencido de que se podría iniciar”, sostuvo, aunque aclaró que aún restan definiciones de productores importantes que no participaron de las instancias informativas.
El diseño del proyecto prevé un espejo de agua de aproximadamente 700 hectáreas. Al respecto, Alayón explicó que el planteo fue ajustado respecto al diseño original: “Se acomodó un poco y se movió de lo que era el proyecto original, bajando muchísimo el porcentaje de campos agrícolas de buena aptitud”. Según precisó, los suelos agrícolas representarían alrededor del 10% del total inundado, mientras que el resto corresponde mayormente a campos ganaderos.
En cuanto a la inversión, recordó que los cálculos realizados años atrás ubicaban el costo del proyecto en torno a los US$ 25 millones. “Ese número incluye la infraestructura de UTE, que rondaba los 6 o 7 millones de dólares, y está calculado en el peor escenario, teniendo que comprar las 700 hectáreas a precios por encima del mercado”, explicó.
Consultado por el impacto productivo, sostuvo que la incorporación de riego tendría efectos relevantes en la producción de la zona. “Si se llega a meter el cien por ciento de la primera etapa bajo riego, no tengo el número fino, pero es un aumento en producción más que significativo”, afirmó.
