La citricultura arrancó la zafra de exportación en buenas condiciones, aunque con complicaciones puntuales por exceso de lluvias en las variedades más tempranas del norte del país. El mercado interno está "bastante colapsado" por el volumen de producción de algunas variedades, lo que deprimió los precios al productor, según explicó Martín Lanfranco, ingeniero agrónomo asesor de empresas citrícolas, en el programa Junto a la Granja en Radio Tabaré.
De cara al invierno, Lanfranco explicó las diferencias entre heladas progresivas y frentes polares abruptos. Las primeras, con temperaturas de 1 a 3 grados bajo cero a nivel de césped, no son un problema porque la planta se va aclimatando gradualmente. El riesgo aparece cuando las temperaturas caen a 4, 5 o 6 grados bajo cero y se registran menos 2 o menos 3 grados a un metro de altura. "Cuando viene una masa polar, tenemos un ambiente cálido y entra un frente polar, eso sí le causa un daño muy importante a la fruta y a la planta", afirmó.
Sobre el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, vigente desde el 1° de mayo, Lanfranco explicó que el impacto para el sector citrícola será progresivo. Las mandarinas, que hoy pagan un arancel del 16%, lo irán reduciendo un 1,6% por año. "Vamos a demorar varios años en poder ver el efecto del no arancel", señaló.
El asesor destacó además que Uruguay no enfrenta restricciones de cuota para ingresar al mercado europeo, aunque sí debe cumplir protocolos sanitarios que generan lo que llamó "una cuota natural en el campo": no toda la fruta producida puede destinarse a ese destino.
Uruguay exporta cítricos a Estados Unidos, Brasil, Europa y Rusia, entre otros destinos. Lanfranco subrayó que la diversificación de mercados es una fortaleza del sector y que la fruta que no cumple los requisitos sanitarios europeos puede canalizarse hacia otros destinos sin inconvenientes. En los próximos días, una delegación de Indonesia visitará el país para negociar la apertura del mercado citrícola uruguayo, agregó.
