La reciente lluvia registrada en el litoral oeste no cambió el panorama productivo para los cultivos de verano. Pablo Foderé, productor de Ombúes de Lavalle (Colonia) advirtió que el daño en soja y maíz “ya es irreversible y que el potencial de rendimiento quedó severamente comprometido”.
En la zona se registraron precipitaciones muy desparejas, con acumulados que fueron desde 15 hasta 80 milímetros. Sin embargo, el productor sostuvo que el impacto fue limitado. “Fui a un lugar donde me llovieron 80 milímetros y ni se nota. El agua se fue rapidísimo”, dijo a Valor Agrícola.
Según Foderé, las sojas de primera ya no alcanzarán rendimientos aceptables. “No tenemos un potencial mayor a 1.500 o 1.800 kilos. Hay sojas que ya estaban con chauchas y están muy dañadas. No van a llegar a 1.500 kilos”, aseguró. En el caso de las sojas de segunda, el escenario tampoco es alentador. “Muchas chacras presentan manchones amarillos en los sectores más superficiales, con plantas secándose, un daño que no se revierte con una lluvia aislada”, sostuvo.
El productor señaló que, sin estas precipitaciones, el escenario podía haber sido similar al de la zafra 2022/23, cuando hubo chacras que rindieron apenas 200 o 300 kilos por hectárea. Sin embargo, aclaró que aun con nuevas lluvias el techo productivo ya quedó lejos de los 3.000 kilos que permitirían cubrir costos y dejar margen. “Podrá llover todo lo que quiera ahora, pero faltan horas de sol y días. El daño ya está hecho”, remarcó.
De cara a la campaña de invierno, el productor adelantó que ya tiene planificada la rotación, pero con un area menor. “Vamos a hacer lo mínimo posible. No hay cultivo que hoy sea claramente rentable”, afirmó. Si bien la colza puede ofrecer oportunidades, “la variabilidad en rendimientos genera incertidumbre. En trigo y cebada, aun con buenos resultados productivos, los precios no acompañan y los costos siguen presionando”, agregó.
