La cosecha de cebada en Uruguay avanza a paso firme. El programa de Ambev consolida una de las mayores áreas sembradas de su historia. Según Juan Manuel González, gerente agronómico de la compañía, este año se sembraron 127.900 hectáreas, con una proyección de cosecha cercana a las 460.000 toneladas. Actualmente, el avance alcanza el 40%, y aunque hay desafíos de calidad y precios, las perspectivas son positivas.
El rendimiento agronómico de los lotes está en torno a los 4.500 kilos por hectárea, mientras que el rendimiento maltero, ronda los 3.800 kilos por hectárea. González señaló que, aunque esta información está en constante actualización debido a la dinámica del proceso de cosecha, los datos son prometedores.
“Trabajamos con distribuidores, no directamente con los productores, por lo que la información tiene un doble filtro. Sin embargo, la calidad viene mejorando conforme avanzamos en las etapas de cosecha”, explicó.
El precio de la cebada ha mostrado oscilaciones en las últimas semanas. Luego de alcanzar mínimos de US$ 195 por tonelada, recientemente subió a US$ 203. González indicó que los valores promedio fijados previamente por los distribuidores, fue de US$ 252. Este ajuste impacta en la rentabilidad de los productores, sobre todo para aquellos volúmenes que aún no se fijó el precio.
“Los contratos permiten fijar precios hasta junio del próximo año, lo que da margen para esperar mejores condiciones. Sin embargo, las actuales cotizaciones generan incertidumbre para los productores que aún no han asegurado sus precios”, añadió González.
La calidad de la cebada ha sido un desafío este año, influida por condiciones climáticas variables entre el norte y el centro-sur del país. Las lluvias jugaron un rol decisivo: mientras en el norte hubo lluvias que afectaron el llenado de grano y provocaron problemas de DON (una toxina producida por hongos), en el sur la falta de agua en momentos redujo el tamaño del grano.
“En el litoral y el norte, las lluvias retrasaron las cosechas y generaron rechazos, principalmente por tamaño y presencia de DON. En el sur, la sequía impactó en cultivos sembrados temprano, limitando su potencial. Sin embargo, en general, la calidad ha mejorado con el avance de la cosecha”, afirmó González.
El objetivo principal de Ambev es abastecer sus dos malterías en Uruguay, en Paysandú y Montevideo, con cebada cervecera. González destacó que parte de la producción podría exportarse a Brasil si las condiciones de mercado son competitivas frente a la cebada argentina.
“Siempre planificamos la producción con un margen de rechazo histórico del 12% al 15%, dependiendo de si es un año Niño o Niña. Este enfoque nos permite mantener los estándares de calidad que demanda la industria cervecera”, explicó.
Agustín Panissa
