La Tijereta tuvo un paso fuerte por el mercado uruguayo en la primera década de los 2000, sobre todo en soja, hasta que Monsanto compró la marca y decidió retirarla del país. Casi dos décadas después, Agromil trae de regreso a Uruguay los híbridos de maíz de esa marca, hoy parte del programa de mejoramiento de Bayer, según explicó el responsable del negocio de semillas de Agromil, Juan Claramunt.
El relanzamiento llega en un contexto de precios muy favorable para el cultivo y con expectativas de una de las mayores áreas de siembra de los últimos años.
La Tijereta nació como una empresa familiar de Entre Ríos que desarrolló mejoramiento en maíz, soja y trigo, y llegó a tener fuerte presencia en Uruguay a comienzos de los 2000. Tras su compra por Monsanto, y la posterior fusión con Bayer, la marca pasó a integrar el programa de mejoramiento de esta última compañía, uno de los más grandes del mundo en maíz. El respaldo de saber que esto parte de un programa de mejoramiento Bayer es, según Claramunt, un factor central del valor comercial de los híbridos que ahora lanza Agromil en exclusividad para Uruguay.
Los dos materiales seleccionados para el lanzamiento ya tienen trayectoria comercial en Argentina, particularmente en Entre Ríos, una zona con condiciones similares a las uruguayas. Se trata de híbridos elegidos por su estabilidad de rendimiento, uno de los dos pilares del programa de mejoramiento de Bayer junto al potencial de rendimiento. Se trata del LT 721 Trecepta y el LT 725 Trecepta. "Nosotros nos tenemos mucha fe en planteos defensivos, en planteos de campos más pobres, más marginales", explicó Claramunt sobre el objetivo de apuntar a ambientes medios y medio-bajos, con planteos de media inversión.
El posicionamiento apunta a productores ganaderos agrícolas o lecheros con maíz dentro de una rotación con pasturas, alejados de los núcleos agrícolas tradicionales, y a planteos de doble propósito que definen el destino del cultivo recién a la cosecha, ya sea grano seco, grano húmedo o picado. "Con estos maíces no estamos buscando techos de potencial de rendimiento, sino que estamos buscando levantar pisos", resumió Claramunt.
Según Claramunt, la relación de precios entre el maíz y la carne, o entre el maíz y la leche, es hoy sumamente favorable para la producción animal en base a grano, lo que impulsa con fuerza la demanda. A eso se suma el pronóstico de un año Niño, que anticipa buenas precipitaciones en primavera y verano. La combinación de ambos factores, sumada al avance de corrales de invierno y feedlots, hace prever una superficie de siembra de maíz cercana a un récord, con una proporción alta de maíz de primera.
La demanda de semilla arrancó temprano este año, con productores y comerciales consultando desde hace varias semanas por la disponibilidad de materiales. Algunas empresas comienzan a sembrar maíz de primera ya el 20 de agosto, por lo que en varios casos los cupos de semilla están cerrados desde ahora, mientras otros productores esperan definir sus decisiones sobre el final. El buen pronóstico de lluvias para primavera y verano es, según Claramunt, el principal factor que corrió la aguja de las siembras hacia la fecha de primera, en busca de aprovechar el mayor potencial de rendimiento frente a los maíces tardíos.
